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Yuan. Capítulo 28

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Yuan. Capítulo 28

NOTICIAS IMPORTANTES

Hoy jueves escribo mi último capítulo puesto que ya sabéis que suelo escribir de lunes a jueves y la semana que viene se me acaba el confinamiento. Toca trabajar.

Puede que los capítulos alguna vez os parezcan cortos pero me suelen llevar no menos de 4 o 5 horas hacerlos. Algún día hasta 9h.

Me ha servido de distracción a mí y espero que a vosotros.

Creo que al libro aún le quedan unos cuantos capítulos por vivir, además de un final inesperado.

Intentaré dar lu a este libro buscando la forma de editarlo.

Un abrazo. Estoy a vuestra disposición.

 

 

 

 

Capítulo 28

Segunda guerra mundial

 

Yuan estaba oyendo, como unos truenos lejanos. Que cada vez se acercaban más y más. En aquel momento se dio cuenta que no eran truenos. Estaban aporreando la puerta, estaba en la habitación del hotel. Se había quedado dormido, vestido encima de la cama. Le dolía la cabeza, tenía resaca. Seguían aporreando la puerta. Yuan gritó: ¿Quién es? La voz de Ali sonó del otro lado de la puerta diciendo: Nos vamos en 30 minutos esté listo o no. Yuan pensó, ¿Cómo se atreve? ¿Este listo o no? No se encontraba muy bien. Maldito licor de Dátil, aunque la fiesta estuvo muy bien y se sonrió a sí mismo mientras se iba a la ducha. Cuando bajo para partir estaban ya todos en el coche, él era el último. Entro en el coche se puso el sombrero bajándose la visera hasta que le tapo la cara. Como diciendo no tengo ganas de charla compañeros. Y se puso a dormir. Eran 8 horas de viaje que le vendrían muy bien para dormir.

Cuando volvió a despertar habían llegado ya a  “Al Yauf”. El calor era insoportable y solo eran las 12 de la mañana.

-Yuan-: Ali ¿Cuándo partimos hacía el monte Uweinat?

-Ali-: Mañana, mañana

-Yuan-: ¿Mañana? Pero que dices… como que mañana…

-Ali-: Mañana tarde

Ali desapareció de su vista cargando unos paquetes.

Se preparaban para ir al oasis de Kufra. Destino del resto de compañeros. Yuan se apuntó a la excursión no tenía nada más que hacer hasta el día siguiente.. Cargaron el coche con otras cosas y partieron al oasis.

En lo poco que duró el viaje al oasis. Tubo que oír que se había perdido un paisaje maravilloso y algunos restos que habían visto ya de la guerra. Yuan pensó para sí mismo que se había dormido profundamente de lo que se imaginaba y no creía haberse perdido nada. El calor era asfixiante. Al llegar, asados de calor lo primero que se puso hacer Ali y el resto de personas no turistas fue repasar y arreglar unas grandes tiendas de campaña que allí tenían montadas. Por lo visto hoy tocaría dormir en tienda de campaña. Eran grandes tiendas había 5. Una para el matrimonio, otra para los franceses, una para Yuan, otra para Ali y el resto de personas. La última por lo visto la utilizarían para guardar agua, alimentos etc. Desde fuera se veían grandes de color marfil. Seguro que cabían más personas en cada tienda. Tal vez habían sido tiendas militares. La verdad es que se conservaban bien.

Una vez instalados. Ali quiso dar una lección de cómo funcionaba una brújula y un mapa. Los franceses no prestaron atención sabían orientarse perfectamente con un mapa y una brújula. Al matrimonio le pareció toda una aventura aprender aquello. En cuanto a Yuan pensó que le iría bien recordar cómo funcionaba. Hacía tiempo que no la utilizaba. Después de esto. Dio una pistola de bengala a cada persona y un espejo redondo para hacer señales. EL único sorprendido parecía Yuan. Que pregunto al resto ¿Vosotros sabéis de que va esto? La mujer respondió si claro. Nos dejan un mapa marcado con restos de la guerra para que si queremos podamos ir solos a verlos. Las bengalas y el espejo son para hacer señales si nos perdemos. ¿No os parece emocionante? Su marido añadió: Pero podemos ir todos juntos con el guía aunque no hable nuestro idioma conoce los lugares. Yuan dijo ¿Cómo que no conoce nuestro idioma? Se giró para dirigirse a Ali y le increpo diciendo ¿Qué es esto Ali?

Esta excursión no para usted. Usted Monte Uweinat. Si quiere queda, hasta mañana sino marcha conmigo. Yuan por un momento pensó en marcharse. Aunque al fin y al cabo aquí tal vez encontraría un reportaje para hacer. Así que decidió quedarse. Ali, se alejaba con el coche. Allí solo habían quedado dos personas que solo hablaban árabe. Una era el guía la otra, la que cocinaba y se encargaba de las cosas del campamento. Al acercarse Yuan al grupo, oyó que el marido repetía: Podemos ir todos juntos con el guía ¿no? Los franceses por un momento pareció que discutían entre ellos, al final todos estuvieron de acuerdo en visitar los puntos marcados en el mapa juntos. El primer punto al que se dirigieron era espectacular por su sencillez.

Eran unos bidones de gasolina. Ennegrecidos por el sol. Todos unidos formando una gran flecha. Por lo visto era la manera de indicar a los pilotos la dirección de un aeródromo. En ellos se podía ver el logotipo de las gasolineras “Shell” y las palabras “Aviation Benzina” (Gasolina de avión). Realmente el cerebro humano es capaz de sacar recursos de cualquier parte, cuando no los hay. Evidentemente para los pilotos, el desierto a veces podía desorientarlos. Esas flechas serían una reconfortante visión para ellos. El tiempo parecía detenido entre las arenas. En realidad no parecía que fueran necesarios ni mapas ni bengalas. Todo parecía estar cercano. A lo lejos de las latas se veía lo que parecía un hangar. Los franceses parecían muy interesados en ir. Pero el guía hizo señas para volver. Como pudo nos explicó algo que ya era evidente. Con este sol no podían continuar. Se alimentaron con una comida sabrosa y ligera, para estar en el desierto. Una siesta o tiempo libre para cada uno sin alejarse del campamento. Les dio a entender con el reloj que a las 18.30 volverían, para visitar el resto de sitios marcados en el mapa. Cada uno después de comer paso el rato a su manera. A Yuan le pareció bien empezar a escribir su libro de motivación. A los franceses se les veía excitados, mirando mapas propios y hablando en voz baja. El matrimonio parecía estar encantados con todo aquello. Incluso con lo que podríamos llamar basura histórica. Había por allí restos de latas de comida de los años 30. Realmente la oxidación parecía no existir allí. Todos sabemos que el principal catalizador para la oxidación es el agua. La falta de está en el desierto, junto a la arena, rodeando o medio cubriendo los restos del pasado de la guerra; habían convertido esos restos, en monumentos vivos. Ya fueran restos de basura, o de latas de gasolina como las que habían visto. Al parecer lo mejor estaba por verse aun.

Llegada la hora el guía empezó a llamar la atención para que todos se reunieran y reiniciar la ruta del mapa. El guía los llevó esta vez a pasar por hasta 3 puntos. Había en cada uno de ellos algún tipo de vehículo terrestre. Un coche, un camión, una grúa. El desierto se había convertido en una trampa para estos vehículos. Los motores e incluso las ruedas mostraban un estado aparentemente excepcional. Apenas mostraban oxidación o desgaste. La arena del desierto había sido como un cepo en su momento para vehículos y utensilios al igual que seguramente fue un infierno para los que aquí estuvieron. Ecos, en vida de metal que recuerdan una guerra no tan lejana en el tiempo. Que poca gente llega a oír, o a ver en un lugar como este, tan apartado del mundo.

Ali antes de partir explico que las autoridades no permitan llevarse ni tocar nada. Aunque era ordenes de las autoridades hacerlo. El sentido común, pedía a los visitantes que no se llevaran nada de recuerdo. Lo mejor es observar y dejar las cosas tal y como están para que generaciones futuras puedan saber lo que aquí aconteció. Yuan pensó que tal vez en un futuro esto podría ser un destino turístico. ¿Quién sabe? Hoy en día se crea una ruta turística de cualquier cosa.

Preguntaron al guía mientras iban en destino a otro punto; por una especie de piedras o cristales muy quebradizos que parecían ramitas. Por lo visto aunque las tormentas allí eran prácticamente nulas. Les explicó cómo pudo que los rayos al caer fundían la arena y la convertían en esa especie de ramitas cristalinas. Al llegar al siguiente punto lo que vieron era increíble.

Un avión alemán. Mientras se acercaban al avión, por fuera se veía prácticamente en perfecto estado. Tenía algunos desperfectos. Al acercarse, se vislumbraba que había sido alcanzado por balas, se supone que de ametralladora. Se podían los agujeros y ver que alcanzaron la cabina del piloto, las alas y una rueda. Por cómo se encontraba parecía que no llego a despegar. Debió ser muerto al intentar huir. Tal vez en el momento en que los aliados ocuparon este lugar. ¿Quién sabe?  Los franceses parecían excitados sobremanera, por ver el avión. El matrimonio enseguida se puso hacerse fotos al lado del mismo. El avión parecía que pudiera despegar si alguien reparara esa rueda. El desierto había paralizado también el tiempo alrededor del avión. Los franceses subieron a ver la cabina. El guía les gritaba. Uno de ellos se fue hacia el guía y este se calló de repente. Yuan juraría que el francés le dio dinero para que se callara. Parecía que registraran la cabina a la vez que miraban una libreta que siempre estaba en sus manos. Siempre que sacaban esa libreta bajaban la voz hasta el nivel del susurro o del cuchicheo. A Yuan no paraba de aumentarle la curiosidad por este par de franceses. Parecía que estaban allí no solo por la historia si no por algo más concreto. ¿Qué podría ser?

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