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Yuan. Capítulo 27

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Yuan. Capítulo 27

Hola a todos. Desde mi confinamiento escribo un capítulo cada día de lunes a jueves excepto festivos para abrir la puerta a nuestra mente y que pueda salir a distraerse. Un abrazo virtual para tod@s.

 

Capítulo 27

En ruta

 

Había llegado al puerto de Marsa en Libia. Que era en realidad el puerto desde el que tenía que partir. Por más que buscó no había encontrado ningún muelle llamado Ain Dua. Como mucho unas vagas referencias a un pozo. Se encontraba ahora mismo muy lejos de su destino.

Una persona gritaba el nombre de Yuan delante del barco. Yuan se identificó y se dirigió hacia él.

Esa persona se presentó como Ali, su guía. Hablaba el español con dificultad pero le pareció estupendo a Yuan poder hablar español. Ali le ayudo con el poco equipaje que llevaba y le dio prisa por partir.

Se dirigían a “Al Yauf” y había 12 horas de coche si no había ningún problema. Así que prácticamente sin hablar nada más se encontró montado en el coche.

En el coche viajaban el conductor que solo hablaba árabe clásico, Ali y Yuan. Que entablo conversación con Ali. No había nada mejor que hacer.

-Yuan-: Explícame un poco como va a ser este viaje.

-Ali-: Ahora iremos a Ajdabiya. Allí se nos unirán 3 coches más y algunas personas para acompañarnos. Entre ellos algunos turistas. En llegar allí tardaremos alrededor de una hora. De allí iremos hacía…

-Yuan-: Tres coches más ¿Si que vienen turistas?

-Ali-: No solo por turistas. Un coche de la compañía se averió en Jalu. Allí iremos después de unirnos a los otros coches y personas de Ajdabiya. Una vez llegamos a Jalu solo continuaran este coche y otro más. Hasta llegar allí tardaremos 3 horas. Allí pasaremos el resto del día y dormiremos. Buen Hotel en Jalu.

-Yuan-: ¿Pero no íbamos directos al monte?

-Ali-:No. No imposible ir al monte.

-Yuan-: ¿Cómo imposible? Me dijeron que me llevarían hasta allí.

-Ali-: Saldremos de Jalu a las 4 de la mañana. En dirección a  “Al Yauf” son 8 horas de viaje. No conviene viajar más tarde de las 12 en coche. Malo para coches.

Los coches eran todoterrenos grandes de 9 plazas. Con cierto trote ya encima. Parecían robustos. Pero saber que uno de los coches se había quedado estropeado no le daba mucha confianza a Yuan. Se sintió resignado y molesto por las sorpresas del viaje que Ali le estaba contando.

-Yuan-: No me cuentes más la ruta Ali. Por cierto donde aprendiste hablar español.

-Ali-: Cerca de “Al Yauf” hay nómadas. En segunda guerra mundial, algunos españoles enseñaron a hablar idioma. Yo familia nómadas. No gustar vida nómada. Yo marchar.

Pasaron el rato charlando, sobre la vida de Ali. Sin darse cuenta ya habían llegado a Ajdabiya. Una vez allí se unieron los otros 3 coches. Iba un mecánico, con las piezas de repuesto, algunas personas más de la agencia. Entre todos ellos destacaban los turistas. Un matrimonio español de viaje y un par de historiadores franceses. Yuan se sintió afortunado por encontrar a alguien con su misma carrera. Les juntaron a los 5 en el mismo coche para ir juntos hasta Jalu.

Ali les dijo era bueno se conocieran. Les dejo juntos  con el conductor que solo hablaba árabe.

Por lo visto los historiadores franceses iban hasta “Al Yauf al igual que el matrimonio. Ese era su destino final. El matrimonio había ido a visitar Egipto. Las grandes pirámides. Era un viaje que habían planeado hacía tiempo. También eran unos forofos de eventos y acontecimientos de la segunda guerra mundial. Por lo visto les habían contado que tenían que visitar sin falta ese lugar. Era como si el tiempo allí se hubiera detenido. Se podían encontrar y ver restos de la guerra tal y como se habían quedado. Curiosamnete. Los historiadores franceses viajaban allí por el mismo motivo. Por la segunda guerra mundial. Al parecer en el emplazamiento además del árabe se hablaba bastante el francés, el español y el italiano. Algunos combatientes se habían quedado allí. El lugar principal que querían visitar era el oasis de Kufra. Por lo visto los franceses estaban especializados en la historia de la segunda guerra mundial y allí  hubo una importante batalla conocida como “la batalla de Kufra” Los franceses a veces eran un poco crípticos a la hora de explicarse. Parecía que ocultaran algo. De tanto en tanto esquivaban algunas de las preguntas de Yuan o del matrimonio cambiando de tema. Lo hacían de forma muy disimulada o eso le pareció a Yuan. Que acabo por no darle importancia. En parte se sintió contento por saber que iba a ser el único en ir al monte Uweinat. A ninguno de los viajeros le interesó el lugar. Al matrimonio ni siquiera les sonaba el sitio. Los cónyuges acaparaban casi siempre el 100% de la conversación. No dejaban de hablar y hablar de lo que habían visto y de lo que querían ver aún. Tan solo estaban a la mitad de su viaje. Los franceses de tanto en tanto metían baza cuando salía su tema preferido, la segunda guerra mundial. Pero en cuanto les preguntaban sobre la batalla de kufra cambiaban el tema y volvían a hacer hablar al matrimonio. Yuan no quiso explicar nada de su aventura: Solo contó que se dirigía al monte por temas de historia y geografía del Nilo. Algo que no intereso en absoluto a ninguno de los otros. Así que sobretodo, escuchando parlotear al matrimonio llegaron a Jalu.

Una vez allí se instalaron en el hotel que les habían preparado. El matrimonio sugirió acabar el día juntos. Los franceses declinaron la oferta alegando que querían aprovechar para investigar un poco sobre como afecto a la zona, la guerra. Yuan declino la oferta manifestando su interés por buscar más información sobre el monte. No era cierto simplemente quería pasar un rato tranquilo y lejos de ese par de parlanchines.

Jalu era una ciudad ubicada en un oasis en el desierto. Debido a su ubicación y como fuente de agua, tuvo importancia estratégica durante la Campaña del Norte de África en la Segunda Guerra Mundial. Yuan pensó que debido a esto los franceses habían tenido una gran excusa para apartarse del matrimonio. En cuanto a él no sabía que hacer allí. Deambulaba sin dirección por el lugar.

Se encontraba prácticamente en la última casa de la población. La más apartada. No hubiera andado hasta allí, de no ser porque a lo lejos, le pareció que se oía música. A medida se acercaba ya estaba seguro. Allí había alguna especie de fiesta. Entonces oyó algo que nunca se hubiera esperado oír. Salió por la puerta un tipo medio ebrio hablando en catalán. Yuan se quedó más que sorprendido. Esa persona se dirigió a Yuan hablando en catalán. Al ver que Yuan le entendía le hizo pasar. Le dijo entra esto es una fiesta privada. Eran un grupo de invitados que venían de visita a ver a su pariente.  Un grupo de 6 o 7 personas eran familia y 4 o 5 más que por lo visto eran amigos. Yuan no pudo saber mucho más sobre ellos. Entro cogido por el hombro del que le había hablado en catalán. Este le presento al dueño de la casa que por lo visto era italiano. Aquello era incomprensible. Música y fiesta sin que se pudiera entender mucho. No tardó nada en comprender lo que sucedía. El italiano le hablaba a la oreja de Yuan mientras le daba una copa. Le explicaba que era una receta de la segunda guerra mundial que la había inventado su abuelo. Le siguió contando aquí en Libia está prohibida la venta de alcohol. Por eso lo fabrico yo. El italiano seguí hablándole a la oreja de Yuan:  1.5 l de aguardiente, 1/2 kg de dátiles deshuesados, 3 nueces maduras en grano, 10 hojas de melisa, 5 granos de café, 400 gr de azúcar, 3/4 l de agua. Después de recitar todos estos ingredientes. Cerro el recital con las palabras “et voila” Licor de Dátiles. Yuan no estaba seguro si había entendido todo, puesto que las palabras del italiano en catalán no eran muy buenas y además había que sumarle que se enganchaba un poco por culpa de la bebida. Él quiso rechazar la copa. Pero entonces el Italiano empezó a gritar bebe, bebe, bebe… al instante todos los que había allí se unieron al coro. Yuan se encontraba rodeado de gente diciéndole bebe, bebe, bebe… Se tomó la copa de un trago. Por si sabía mal. La gente le coreó y le volvieron a llenar la copa. La verdad es que estaba muy bueno, le había sorprendido pero estaba realmente  delicioso. No sabía con quién estaba, no los conocía de nada, pero le trataban como si fuera uno más del grupo. Se quedó allí hasta que tuvo que pedir a alguien que le acompañara al hotel. No se creía capaz de encontrarlo.

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