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Yuan. Capítulo 13

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Yuan. Capítulo 13

Por si alguien se acerca aquí por primera vez y a modo de recordatorio. Cada día de este confinamiento escribo un capítulo de un libro que estoy haciendo en abierto. Espero con este acto poder ofrecer entretenimiento y evasión por un rato. Espero y deseo que todos esteis bien. Agradezco enormemente vuestros comentarios puesto que me animan a escribir. Un abrazo para todos. Ya llevamos 13 episodios.

 

Capítulo 13

Punto muerto

 

Alya se despertó al detenerse el coche. ¿Dónde estamos? Yuan había conducido por un rato sin dirección sin saber qué hacer ni a donde dirigirse. Luego pensó que lo que necesitaban era calmarse, detenerse, reflexionar sobre todo aquello. ¿Si acabar con esa búsqueda o continuar? De todas maneras no tenían ya ninguna pista. Cierto que habían hecho un hallazgo increíble con el ojo de Horus. Podían intentar volver a la sala para investigar la estatua que había aparecido en el mismo momento que los buzos de negro. Eran todo cuestiones que había que meditar. Con todo esto en la cabeza Yuan conducía. Entonces se le ocurrió volver a casa de Akil. ¿Cómo lo había llamado el mismo? Su campamento base. Allí podían descansar, allí podrían reflexionar y sobretodo, allí estarían fuera de cualquier peligro. Alya se despertó justo al detener el coche frente a la casa de Akil.

Akil salió al oír llegar un coche. Al verlos a ambos no pudo esconder su alegría y se acercó a abrazarlos a los dos mientras les hacía un montón de preguntas ¿Por qué no me habéis llamado? Me teníais preocupado. ¿Tanto os costaba hacer una llamada? ¿Cómo os ha ido todo? ¿Encontrasteis algo? Por lo visto Akil no sabía nada de lo sucedido.  La cara de sorpresa de Akil al oír el relato hablaba por si sola. Tenían que abandonar la estúpida búsqueda de la Torre de Babel. Tenían que irse a casa. Demasiados tropiezos, demasiados misterios. Yuan y Alya estaban derrotados, exhaustos, el vendaje de Yuan sangraba. Se fueron a descansar.

A la mañana siguiente Yuan se despertó dolorido. El nuevo vendaje que le habían puesto entre Akil y Alya antes de irse a dormir, parecía estar bien. Yuan se dirigió hacia la habitación de Alya, se asomó y vio que aun dormía. Dio una vuelta por la casa buscando a Akil. No estaba. Salió al porche de la casa y se sentó en un banco balancín que allí había. Se sentía descansado y con cierta tranquilidad. Allí sin más balanceándose suavemente admiraba los detalles de aquella, que otro tiempo, sin duda, había sido una gran mansión y que aún lo era. Un ruido de motor llamó su atención era el coche de Akil. Llegaba con otro de sus extravagantes coches, le seguía una pequeña nube de polvo que el mismo coche levantaba. Su copiloto una caja. Akil al ver a Yuan en el porche de la casa le saludó efusivamente diciendo traigo un tentempié. Un desayuno reparador. En el lateral de la caja se podía ver el logotipo de un hotel. La dejó un poco más a la derecha de donde estaba Yuan sentado. Allí había una gran mesa con sillas. Parecía justamente existir con el propósito de desayunar fuera. Dejo allí la caja. Había ido al mejor hotel del Cairo. El dueño era amigo suyo desde jóvenes. La caja era tan grande que parecía más contener una televisión que otra cosa. ¿Alya no se ha despertado aun? Pregunto mientras después de dejar la caja se dirigió hacia el interior. Yuan no se había movido del balancín y siguió admirando las vistas mientras seguía con el suave balanceo. Al rato apareció Akil acompañado de Alya. Sentaos aquí. Abrió la caja y empezó a vaciar su contenido. Yuan al ver la cantidad de cosas que salían de la caja ya emplatadas dijo: ¿Pero esto es un desayuno o la comida de dos días? Akil le respondió: El desayuno tradicional egipcio se caracteriza por ser uno de los desayunos más antiguos del mundo. Hoy especialmente he ido a buscar para vosotros el desayuno del faraón. Sacó una especie de carta de desayuno del hotel y se la dio a Yuan mientras él seguía poniendo cosas encima de la mesa.

Yuan leía la carta e intentaba adivinar a que plato correspondía. Ful medames: está compuesto de un puré de habas, ajo, limón y hummus, todo ello aderezado con aceite de oliva, pimentón y salsa tahini (pasta de sésamo), servido con huevos cocidos y algunos vegetales. Zumo de guama, zumo de naranja. Pan de pita, Falafel con verduras y garbanzos en forma de croquetas, queso, pipas de calabaza calientes. Una gran variedad de salsas. Salsa de Tahini, baba ganoush, Hummus. Sorprendentemente también había sopas. Sopa de lentejas, Molohiya, de tomate, de champiñones. Había cantidad de cosas que eran imposibles de identificar por el nombre. Samosas, TabboulehKobeiba. Dejo de leer para escuchar lo que decía Akil después de que alya le preguntara: ¿Hablaste con la policía tal y como quedamos ayer? Si hablé con la policía y con el francés. La policía ha dicho que pasará a veros por aquí. En cuanto al francés se me ocurrió llamarle a mí. No le hizo mucha gracia saber que yo estaba con vosotros pero también me dijo que vendría a veros. Aparecía en ese instante el francés llegando en su coche. Al ver toda aquella comida exclamó. Los franceses siempre llegamos en el mejor momento. Al acabar los típicos saludos y preguntas de cortesía sobre cómo estaban (ya sabía la historia por Akil) se sentó a desayunar con ellos. Dejando un periodico sobre la mesa. La única noticia que se ha publicado es que se ha encontrado el ojo de Horus en la ciudad de Heracleion. Tanto Yuan como Alya iban a interrumpir al francés. Él antes de que pudieran decir nada siguió hablando. Lo sé, lo sé… es en canopo donde ha pasado todo. Por seguridad la persona que conocisteis en el barco decidió que no se contaría nada de lo sucedido. Así como cambiar la ubicación del hallazgo del ojo de Horus para evitar más indeseados. Yuan no espero a que el francés siguiera su relato y le interrumpió con una batería de preguntas. ¿Se sabe quiénes eran? ¿Por qué estaban allí? El francés respondió: No hay conclusiones pero se supone que habían ido para robar y que la fatalidad fue que estuvierais allí. La incógnita era la desaparición de Alya. -Yuan seguía preguntando: ¿Habéis podido investigar la estatua que salió del centro? ¿Tiene alguna cosa inusual? En ese momento Alya que se encontraba sentada a su lado deslizo su mano por debajo de la mesa hasta la pierna de Yuan y cogiéndosela a la altura de la rodilla le hizo una pequeña presión sobre la misma. Yuan se giró y miro a Alya y esta le hizo un pequeño gesto como diciéndole que se callara. Ni Akil, ni el francés percibieron nada de esto y el francés siguió hablando y respondiendo a Yuan. No parece tener nada especial. Sí que es algo extraño que surgiera esa estatua. Comprobamos el mecanismo con el ojo de oro que encontraste. Simplemente la hace subir o bajar. Tiene las manos como si estuviera realizando una ofrenda pero nada más. ¿Por qué lo dices? ¿Hay algo más que deba saber? Yuan respondió. No solo era mera curiosidad y cambio el tema para desviar la atención. Lo que sí debería saber es que esta salsa mojada con el pan de pita esta espectacular mmmmm Todos soltaron unas risas y siguieron desayunando. El francés se despidió. Diciendo que esperaba volver a verles y se fue recordándoles que no podían revelar nada de lo sucedido a nadie y que eso incluía a Akil que no debería estar involucrado en esto. La policía y el gobierno eran los únicos conocedores de lo sucedido.

Una vez se había ido el francés. Alya le dijo a Yuan de pasear un poco por los alrededores de la casa. Mientras paseaban y antes que Yuan pudiera preguntar ella empezó a contarle. Ayer mientras me trasladaban les oí hablar. Como te dije fue una casualidad que nos encontraran allí. No tenían ni idea de quienes éramos. Hablaban en árabe. Entonces empezaron a hacerme preguntas en Kurdo. Hice como que no los entendía. Debieron suponer que era egipcia. De saber que soy de Bagdad no hubieran continuado tan tranquilamente hablando en Kurdo. Es una de las lenguas de Irak. Hablaban de unas tablillas que había dentro de una caja. Por lo visto esa caja era la que tenía la estatua en sus manos. Esa era la ofrenda. Pretendían llevarme a mí y a las tablillas a otro lugar. No tenían claro que hacer conmigo, por lo visto tenían órdenes de no hacerme daño. No sé quiénes eran pero no eran asesinos. Podían haberme dejado en el fondo del mar contigo o matarme en la casa. Supongo que su intención era librarse de mí e ir a buscar las tablillas porque yo no les vi cargar ninguna caja en el coche. Lástima no poder tener esas tablillas. Seguro que eran importantes. Tal vez la clave del verdadero lugar de la Torre. Hubiéramos sabido si realmente es una de las zonas que tenemos establecidas. –Yuan dijo: O mejor aún, quizás hubiéramos descubierto alguna nueva realidad histórica. Yuan poniendo la mano encima de su herida siguió hablando. Estamos en un punto muerto. Tal vez mejor así. Quizás es el momento de acabar estos días como si realmente fueran unas vacaciones. Eso sí muy moviditas y soltó una carcajada a la vez que cogió por el hombro a Alya para seguir paseando. Siguieron charlando de los días que habían pasado juntos. Bromeaban sobre todo lo sucedido y que nadie les creería cuando lo contaran al volver a sus respectivos trabajos y hogares. Acabaron de dar la vuelta a la casa. Subieron las escaleras. Se sentaron los dos juntos, en el mismo lugar que estaba Yuan por la mañana antes de llegar Akil. Se balanceaban suave y rítmicamente. Alya miró Akil seguía sentado a la mesa tomando un té. Al lado de los restos del desayuno. Empezó ha hablarle. Si te parece bien Akil nos quedaremos aquí unos días y acabaremos nuestras vacaciones. Tal vez puedas hacernos de guía visitando las pirámides. Seguro que Yuan estará encantado de verlas mientras oye la historia de las mismas y luego tus propias versiones. Allí se quedaron charlando y pasando el rato esperando a que llegara la policía tal y como habían quedado con Akil.

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