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Yuan . Capítulo 12

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Yuan . Capítulo 12

Capítulo 12

¿Y ahora, qué?

 

Yuan solo siguió su impulso, sin pensar. Freno el autobús a la vez que lo giraba hacia el carril contrario. La rueda izquierda delantera se salió por un momento de la carretera. El autobús se balanceo ligeramente hacia el precipicio levantándose la rueda trasera contraria levemente. Al volver a caer la trasera, puso marcha atrás girando el volante por completo. Por increíble que parezca estaba maniobrando para cambiar la dirección y perseguir al coche.  El autobús parecía bailar sobre los amortiguadores de un lado a otro. Ahora estaban firmes los cuatro neumáticos pero el autobús parecía gelatina tintineando mientras se desplazaba hacia atrás. Estaba en una posición increíble casi recto en medio de la carretera. Apenas parecía aquello posible. Frenó la marcha atrás. El balanceo parecía terminar. Yuan seguía con las maniobras que cualquiera catalogaría de locura. Él no estaba pensando, solo actuando frente a una situación. No pensaba solo maniobraba. Además lo hacía de forma rápida. Había vuelto a poner la marcha adelante. Esta vez se salieron ambas ruedas. Ya no podía frenar ni hacer nada. El autobús empezó a balancearse hacia el precipicio. Las ruedas traseras se levantaron por más de un metro. Aquel autobús parecía un balancín a punto de despeñarse. E igual que un balancín las ruedas traseras volvieron a caer encima del asfalto. Solo tocar las ruedas el asfalto Yuan ya estaba dando gas y marcha atrás, con el volante girado de nuevo. Si antes parecía un flan botando hacia los lados ahora era una pelota botando arriba y abajo. Se salió una de las ruedas de atrás. Esta vez la parte delantera levanto los amortiguadores del autobús al máximo pero las ruedas no llegaron a despegarse del suelo. Yuan ya había puesto la primera y pisado a fondo. El autobús ya estaba girado hacia el otro lado pero esta vez parecía haber demasiado impulso El autocar se había quedado sin apoyo en una de las ruedas delanteras. La parte de atrás se elevaba de nuevo. La parte baja del autobús se había convertido en el eje que le desequilibraba hacia el barranco. La parte trasera se levantó por más de dos metros. Cualquiera que viera esa imagen perdería la respiración, tendría un infarto. Pero el autocar como si de un péndulo se tratara empezó a caer hacia atrás. Se reequilibraba y volvían a bajar las ruedas traseras. Marcha atrás de nuevo y gas a fondo. Maniobra imposible, todo demasiado rápido. Una de las ruedas traseras se sale de nuevo. Pisa el freno de golpe. El autobús parece detener su vaivén. Primera de nuevo. El autobús no quiere avanzar, parece caer lentamente hacia atrás. Sube el gas de forma progresiva la rueda delantera hace caer algo de arena hacía abajo. IMPOSIBLE, INCREIBLE, INAUDITO, no había adjetivos para describir lo que allí había sucedido en tan solo 50 segundos. Yuan había girado el autobús en una carretera estrecha, con precipicios a ambos lados y con una rapidez de infarto. Cualquiera que hubiera visto esa maniobra hubiera dicho que era un milagro. Yuan solo notaba adrenalina en su cuerpo y un solo objetivo en su cabeza Alya.

Yuan era un conductor experto le gustaban las carreras y las maniobras extremas desde joven. Había destrozado cantidad de coches practicando. Se había apuntado a muchos cursos de conducción extrema. Le habían obligado a salir más de una vez de las pistas de Car por su velocidad exagerada y sus maniobras cogiendo las curvas derrapando. Estaba en la lista negra en los circuitos de cars no le dejaban conducir con más gente en la pista. A los dieciocho con el carnet recién sacado le regalaron una experiencia. Correr con un Ferrari en una pista de carreras. Una pista de pruebas para coches que se utilizaba los fines de semana. Así las personas podían experimentar conducir un coche de alta velocidad en un circuito cerrado. También le habían puesto en la lista negra. Tenía una habilidad innata para la conducción y la velocidad. Su padre tenía amistades con algunos cuerpos de policía. Esto le permitió ir a cursos de conducción especial para cuerpos de policía. Incluso quisieron que realizara el acceso en alguno de esos cuerpos. Yuan nunca lo contempló solo le gustaba la velocidad, la conducción extrema. Tambíen había aprendido a conducir para carreras de rally. No era su destino, tampoco quiso ser piloto de carreras. Simplemente era una habilidad innata que él había convertido en hobby. A pesar de todo esto. Nunca había conducido un autobús y no creo que nunca se hubiera planteado hacer esta maniobra suicida. Yuan es una persona impulsiva a veces. Cuando la situación lo requiere y no hay tiempo para pensar el analiza de forma rápida y actúa.

Su velocidad es excesiva, para esa carretera. Quizás no se había despeñado en la maniobra pero podría hacerlo en cualquier curva, o si se encuentra con otro gran vehículo en dirección contraria a la suya. Solo tiene una obsesión alcanzar al coche negro. En ese instante ve a lo lejos el coche detenido y las puertas delanteras abiertas. Un coche detenido frente al negro y gente discutiendo. Su velocidad es exagerada, el frenazo levanta humo de las cuatro ruedas. Se detiene a escasos metros del coche negro. Dos hombres corren hacia las puertas abiertas suben. El coche no ha acabado de cerrar la puerta del copiloto que ya está avanzando. Pasa golpeando al otro coche que al parecer estaba cambiando un pinchazo. Con el golpe el coche de la rueda pinchada se desequilibra ligeramente hacia el abismo. Yuan acelera. Sobrepasa el coche de la rueda pinchada dándole un golpe que lo acaba por lanzar al precipicio. Por el retrovisor puede ver caer el coche y gritar al que se supone es el dueño del mismo. Yuan ha visto a Alya detrás del coche. No hay duda ninguna es ella, parece estar bien. Ella mira hacia atrás mientras Yuan se acerca con el autobús al coche negro. No sabe qué hacer. ¿Cómo detenerlo? Sin que se despeñe. Yuan ve que el copiloto saca una pistola por la ventanilla. Por primera vez se sobresalta pero no aminora la velocidad. La pistola vuelve dentro del coche sin disparar. Yuan se dice a sí mismo: Piensa en algo el coche no tardará en cogerte ventaja. En ese preciso instante se acaba la estrechez de la carretera. Se acaban los despeñaderos de los laterales. Yuan actúa pisa a fondo parece pretender adelantar el coche. Cuando el morro del autobús está a la altura del maletero Yuan gira el volante bruscamente. Esto hace que el coche negro empiece a dar vueltas hasta que se estrella lateralmente contra un árbol. Yuan baja del autobús rápidamente y se dirige hacia el coche. La puerta del conductor se abre. Yuan frena su carrera por un momento. El conductor cae desmayado. Llega a la altura de la puerta trasera y la habré mientras ve al copiloto inconsciente en el asiento con sangre en la cabeza. -Yuan: ¿Alya estás bien? –Alya: Yo sí. Llevaba el cinturón pero ellos no habían tenido tiempo de ponérselo. Alya bajó del coche llevaba las manos atadas con el mismo tipo de brida que días atrás ataron a Yuan y se dirigía hacia el autocar. Yuan la llamó. Deja el autobús ven. Abrió la puerta del copiloto y lo registró hasta encontrar la pistola que antes le había visto sacar por la ventanilla. Alya al llegar a la altura de Yuan y verle con la pistola le miro con cara de sorprendida y empezó  a hablar ¿No iras a…? Yuan le respondió por supuesto que no. Saco al copiloto de un tirón y le dijo sube.  Se dirigió a la otra puerta y paso por encima del conductor que yacía desmayado aun en el suelo. Arranco el coche. Volvió a bajar con la pistola en la mano se dirigió al autobús y disparó a las ruedas. Volvió a subir al coche tiro la pistola al asiento trasero y se puso en marcha.

Yuan aceleraba, solo eso, aceleraba. No sabía a donde ir. Solo sabía que quería poner distancia entre ellos y ese lugar. Se miraron los dos por un momento. Yuan volvió la mirada a la carretera y mientras lo hacía le dijo: Tranquila ya estas a salvo. Alya empezó a hablar. Pensé que estabas muerto. Te vi morir. Luego les oí hablar, decían que estabas en el hospital. Sufría por ti no sabía cómo te encontrabas. ¿Qué te sucedió? ¿Quién es esa gente? ¿Qué querían? Yuan la interrumpió y le conto que por lo visto aunque se retorció de dolor hasta dejarse caer; la herida no había sido mortal. La ironía es que podía haber muerto desangrado. Le contó como la música en su cabeza le obligó a levantarse y salir. Una vez fuera una de las patrulleras le subió a bordo. Llamaron a la ambulancia y a Franck  Les contó, mientras esperaban la ambulancia lo sucedido. También antes de perder el conocimiento le pudo entregar el ojo de Horus que habían hallado. Interrumpió su explicación para decirle a Alya. Busca algo con que cortar esa brida, no pienso detener el coche. Alya tenía las manos atadas con la brida pero no a la espalda sino por delante. Abrió la guantera. Había allí unos papeles al levantarlos descubrió un foto enmarcada. Cogió el marco de la foto lo puso entre sus rodillas y empezó a frotar las manos, arriba y abajo por el canto del marco. Mientras le contaba a Yuan lo que le había sucedido a ella. Después de verte morir. Perdí el conocimiento por la falta de oxígeno. Me desperté en la parte de atrás de este coche y les oí discutir mucho. No vieron que me había despertado así que me seguí haciendo la desmayada. Se gritaban entre sí. Por lo visto no querían matarnos. No esperaban encontrarse a nadie. Conocían nuestros horarios y nuestras rutinas. Se presentaron allí y se sorprendieron al vernos. Uno de ellos se puso nervioso al verme forcejear a mí. Intuyo que ibas a defenderme y disparo su arpón. Lo llevaban por los tiburones. Yuan la cortó diciendo: Pues para no querer matarnos a mí me dejaron allí por muerto y a ti te cortaron el respirador. Por eso discutían. No sabían que hacer. Por lo visto la habían cagado. Matarte a ti no era su plan. Por eso a mí me sacaron. A ti te dejaron pensando que habías muerto. Me trasladaron a una casa vieja parecía abandonada. En medio de la nada. Me dieron estas ropas para que me cambiara en un cuarto que parecía más una despensa vacía. No sé como pero esta mañana se enteraron que estabas en el hospital y enviaron a alguien para saber cómo estabas. Al rato alguien llamó. No entendí muy bien lo que decían pero si oí que me iban a trasladar. Llevo sin poder dormir desde ayer. Pensaba en ti, en como escapar y no dejaba de ver en mi mente una y otra vez todo lo que nos había sucedido. Yuan le acerco una mano a la cara. Se la acarició mientras la calmaba con palabras dulces y suaves. Deslizo su mano a la nuca de Alya y ella se durmió mientras Yuan jugaba con su piel subiendo y bajando el pulgar lentamente para tranquilizarla.

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