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Yuan. Capítulo 10

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Yuan. Capítulo 10

Capítulo 10

El peligro de la historia

 

Tal y como lo habían planeado le pidieron al francés bajar juntos al igual que lo hicieran el día anterior. El francés les dijo que ellos habían traído suerte a la expedición. Que por supuesto que podían bajar. Hoy no se preocuparían del tiempo que estuvieran abajo. La única condición es que realicéis otro hallazgo como el de ayer. Se alejó riéndose a carcajadas.

No volveréis a bajar sin hacer un pequeño descanso primero. Aprovecharemos para cambiar las bombonas de oxígeno y charlaremos sobre algunos detalles antes de que os sumerjáis de nuevo los dos. Cuando estéis listo venir a mi despacho.

Franck tenía un despacho dentro del barco igual que lo tendría un gran ejecutivo en sus oficinas. Se notaba que era un hombre de mar. Franck llamaba despacho a la sala de operaciones y de juntas. Allí era el lugar donde se reunían para hablar de las estrategias a seguir. De lo que habían encontrado etc. etc. Era un barco muy equipado tecnológicamente para su época. El Instituto Europeo de Arqueología Submarina (IESM) se había fundado en el año 1987 por el propio Franck. El fundó el IESM por motivos familiares. A su padre le encantaba el submarinismo. Había sido submarinista militar. De su madre había heredado la vertiente arqueológica. La familia pertenecía a una asociación creada ya en el año 1901 dedicada al submarinismo y la arqueología. Al entrar en el despacho vieron discutir a FrancK con una persona trajeada, pidieron disculpas e iban a volver a cerrar la puerta. Franck les invito a entrar. Les dijo os presento a… El hombre del traje interrumpió a Franck. Mi nombre no es importante. Lo que realmente es importante es que a ustedes no forman parte del equipo inicial de investigación. Se les permitirá seguir aquí debido al hallazgo que tuvieron la suerte de encontrar ayer. Se de sobras que partirán en unos días por lo que no me importa que se queden. He de advertirles que no pueden explicar nada a nadie de lo que aquí encuentren. Si por casualidad se publica alguna cosa que difiere de la realidad tampoco dirán  nada. Antes de que Yuan y Alya pudieran balbucear alguna cosa. El hombre del traje les interrumpió a ellos y les dijo: “no hay nada más que hablar” y se fue. Los dos miraron a Franck. Este empezó a hablar. Estoy en esto por pasión, por herencia familiar y hemos labrado un nombre con nuestros descubrimientos. El IESM es reconocido mundialmente por su trabajo. Esto me gusta tan poco a mí como a vosotros. Es una persona del gobierno. Me hicieron firmar un contrato para poder investigar aquí. La historia es la historia y no pretenden cambiarla. Pero a medida encontremos hallazgos ellos son los que decidirán en qué momento se publican las noticias sobré lo que encontremos. Yuan digo bueno pero eso no está tan mal ¿no?  Franck respondió. Por lo visto alguna agencia gubernamental tiene un interés especial en esto. Discutíamos cuando habéis llegado porque quieren publicar algunas noticias erróneas. Alya con cara de extrañada pregunto ¿Cómo erróneas? Para empezar vosotros nunca apareceréis como parte de este equipo. Lo siento. Ninguna de las cosas que descubráis estarán ligadas a vuestro nombre. Las lágrimas brotaban de los ojos de Franck. Yuan rápidamente se acercó a él y le puso una mano en el hombro mientras le decía: No buscamos fama. Estamos aquí como tú. Nos mueve la pasión y la investigación. ¿A qué te refieras con noticias erróneas? Dicen que más adelante dirán que los periodistas se equivocaron al darlas. Publicaran ciertas cosas sobre lo que descubrimos pero en algunos casos darán algún dato erróneo para evitar a los cazatesoros que solo buscan expoliar. Yuan siguió tranquilizándole. Entonces no hay mayor problema. Tu trabajo saldrá a la luz. Todo lo que haces se sabrá. Simplemente nosotros no habremos formado parte del equipo. En cuanto a los errores que se publiquen se achacaran a los periodistas. No te preocupes todo está bien. ¿Porque vino ahora si en esto ya estabais de acuerdo?  Franck les miro los dos. Vosotros no estabais en el equipo inicial. Si no estáis de acuerdo con esto nos cierran la investigación. Alya y Yuan al unísono respondieron estamos de acuerdo. A Franck no le gustaba que le presionara el gobierno de esta manera. Él era una persona admirable, de conducta y carrera intachable. Se quedó más tranquilo viendo el punto de vista expuesto por Yuan. No iban a falsear nada y las noticias incorrectas se achacarían a los periodistas. Siguieron charlando un poco más acabaron riendo a carcajadas los tres justo igual que lo hiciera un rato antes Franck en la cubierta. En ese momento interrumpió una persona del equipo abriendo la puerta necesitaba hablar con Franck. Ellos salieron y les dejaron allí charlando. Volvieron a cubierta a ponerse el equipo.

Alya y Yuan bajaron juntos tenían sus propios planes. Iban a investigar la sala subterránea. Por si podían descubrir algo más. Buscaban entender, comprender y sobre todo encontrar la pista que les llevara a las tablillas. Una vez dentro del agua no se entretuvieron fueron directos a la sala. La puerta ya estaba abierta. La estatua que la abría había sido sacada con sumo cuidado para llevarla al museo. Una persona del equipo, se había puesto esa misma mañana, un neopreno de color rojo para hacerse una fotografía submarina con la estatua. Era una foto para la posteridad por eso no llevaba el neopreno multicolor obligatorio para las labores. Entraron a la sala se dirigieron al centro. Examinaban y comparaban el Ojo de Horus con el amuleto de Yuan. El ojo de Horus era una representación muy habitual en la cultura egipcia. No lo era tanto verlo con el águila. La noche anterior se preguntaban ¿Cómo, en que momento y porqué al ojo de Horus se le añadió un águila? Preguntas que ambos recuerdan perfectamente porque no se entretuvieron a responder. Ahora bajo el agua llevaban un rato mirando el símbolo de la sala y del colgante de Yuan. Se lo ocurrió una idea se desplazó desde el ojo hacía la izquierda en línea recta. He hizo señas a Alya para que le siguiera. Al llegar al final de la sala observaron la pared estaba llena de grabados. Imperturbables al tiempo. El agua los había mantenido en perfecto estado. Eran bellísimos. Vieron un relieve del ojo de Horus. Estaba hecho como si realmente el ojo pudiera encajar allí. Como si hubiera estado allí y alguien se lo hubiera llevado. Pero este estaba sin el águila. Es decir con su representación más habitual. Estuvieron otro rato allí mirando el relieve. Entonces Yuan le mostro de nuevo el colgante a Alya. Iba dándole vueltas y haciendo señas en lado contrario. Alya le entendió perfectamente. Se habían desplazado al lado izquierdo pero si giras el medallón o lo miras desde el otro lado podía perfectamente señalar el lado derecho. Así que esta vez hicieron el camino contrario. Al llegar al final otra pared llena de magníficos grabados. Estos eran mucho mayores que los del otro lado. En el centro de todos ellos un águila. Tal vez era la pista ¿pero qué podía significar? Miraban el águila admirados. Alya empezó a hacerle signos a Yuan para que le dejara el colgante. Las águilas eran idénticas salvo por aquello que habían observado con anterioridad. En el colgante de Yuan una de las alas del águila estaba mal hecha porque parecía tener una mano en ella. Yuan se apresuró a tocar el ala del águila de la pared. Presionó justo en el lugar donde en su amuleto parecía haber una mano. Repentinamente de la cabeza del águila se abrió un cajón. El águila en la cabeza llevaba una especie de sombrero en forma de herradura. De la parte interior de esa herradura había sobresalido unos 20 centímetros algo parecido a un cajón. Ascendieron un poco para verlo desde arriba y al alumbrar el fondo del cajón con la linterna… Su interior resplandeció como solo puede hacerlo el oro. Era el ojo Horus de oro. Era maravilloso. Ambos estaban entusiasmados. Era un hallazgo arqueológico fenomenal. Inimaginable. Por un momento bailaron juntos bajo el agua. Al acabar el baile Alya le hizo señas diciéndole que era un objeto grande. A Yuan se le iluminaron los ojos. Hizo señas a Alya para que le siguiera. Nadaba rápidamente hacia el lado donde habían estado antes. Acerco el ojo donde antes había el relieve. Lo puso allí pero no sucedía nada. El relieve del ojo estaba dentro de un triángulo. Probó a girar el triángulo y este giro pero no sucedía nada. Saco el ojo de Oro y se lo guardo en un bolsillo que quedaba oculto en la espalda. Era para cuando encontraban objetos los llevaban todos los trajes del equipo. Se preguntaba ¿qué podía pasar? Se sentía seguro de haber descubierto algo pero tal vez el mecanismo estaba averiado. Iban a salir hacia la superficie. Al acercarse de nuevo al centro, había aparecido una enorme estatua de Osiris. El mecanismo si había funcionado. Inesperadamente aparecieron allí muchos más buzos. Vestían con neopreno negro. Les cortaron el paso hacia la estatua. Alya empezó a forcejear con uno de ellos. Yuan se dirigió hacia donde forcejeaban Súbitamente el agua se tiño de rojo.  Alya mientras forcejeaba se giró un momento para ver de dónde provenía ese rojo que coloreaba el agua del mar. En ese preciso instante le cortaron el respirador. Volvió a forcejear necesitaba respirar. Antes de que sus ojos se cerraran por la falta de oxígeno solo pudo ver la imagen de Yuan cayendo lentamente hacia el suelo de la sala. Su última imagen fue la de Yuan  con un arpón que le atravesaba de lado a lado. Los ojos de Alya estaban cerrados y su cuerpo se desplomaba igual que el de Yuan.

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