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Yuan. Capítulo 7

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Yuan. Capítulo 7

Se que hoy se me hizo tarde. Os aseguro que no pude antes.  no me enrollo más aquí tenéis…

Capítulo 7

¿El destino?

 

Yuan Esa noche no pudo dormir muy bien. Su cabeza no paraba de dar vueltas. Ahora entendía todo lo sucedido. Pero quizás no se había alejado lo suficiente. Además no solo no estaba lejos se había convertido en parte de los hechos. Su cabeza no paraba de dar vueltas a todo el viaje, Alya , Akil, Omar, John Smith. La Torre. ¡La torre! Tenía una pista estupenda sobre las tablillas de la torre que uso Nabucodosor. Algo increíble. Pensando e imaginado sobre la torre empezó a soñar la aventura que supondría seguir esa pista.

Había ya salido completamente el sol cuando Yuan se disponía a marcharse. Tenía clara su visita antes de partir al mercado de Alejandría. No solo por turismo. También quería comprar algunos recuerdos y regalos. Al pie de la columna de Pompeyo se iniciaba el mercado.

La columna de Pompeyo tiene a cada lado dos bellas esfinges de hechas con granito y de un color rosado. Es fácilmente visible por su altura de 21 metros. Restos de la voluntad para  establecer un puente entre la cultura griega y egipcia.

Yuan paseaba arriba y abajo de un mercado lleno de vida. La gente no paraba de ofrecerle cosas. El paseo era una distracción maravillosa. Un hombre se dirigió a él mientras le mostraba algo que tenía en la mano. Yuan se fijó más en el niño que estaba tras él. Vestía un jersey azul de manga larga que no tenía nada que ver con los pantalones oscuros del chándal. Lo que realmente le llamó la atención del niño era su risa. Estaba riendo a carcajadas. Al lado una anciana sentada encima de una especie de jaula de madera que no contenía nada pero servía de asiento perfectamente. Entonces la vieja dijo mirando a los ojos a Yuan le dijo: “Rej-ijet”

Yuan no entendía lo que decía y le pregunto al hombre. Este como pudo le intento traducir lo que seguía diciendo la anciana que no paraba de repetir algo que acababa con el nombre de “Rej-ijet”  El hombre trataba de traducirle. La abuela decía que él era un descendiente de “Rej-ijet”  Mientras intentaba traducir cambio esa palabra por “Hekau” Esa palabra le sonaba ligeramente. Le rodaba por la cabeza cuando desde otra parada del mercado un hombre dijó: magia significa magia.

Entonces a Yuan se le ilumino la cara y pensó “quieren magia”. Se metió la mano en el bolsillo y saco un billete. Se lo mostro al niño, le mostró que sus manos estaban vacías he hizo desaparece y aparecer el billete. El niño se sorprendía y volvía a carcajear como lo hiciera unos instantes antes. Yuan aprovecho para comprar algunas cosas. La abuela que se había callado mientras Yuan realizaba los juegos mágicos. Volvió a hablar. Repitió la frase que el tendero le había traducido a medias. Descendiente de “Rej-ijet”  entonces le hizo señas al tendero e hizo que le diera una especie de amuleto. El tendero se lo colgó directamente en el cuello a Yuan. Él decía que ya no quería compra nada más pero con gestos la anciana le hacía entender que se lo tenía que llevar.  Al final Yuan desistió y fue a pagarle el amuleto a ella. La anciana rechazo cobrarle y empezó a hablar. Yuan no la entendía pero el tendero le iba traduciendo. Dice que de joven ella tenía un sueño. Que se repetía constantemente. Eran imágenes de la antigüedad del tiempo del tiempo en el que se construían las pirámides. Ese sueño se fue repitiendo hasta que ella comprendió lo que significaba. Una vez lo hubo comprendido hizo una promesa que el sueño le decía que tenía que hacer. Todo esto lo iba mal traduciendo el tendero. Yuan más o menos interpretaba la traducción del hombre. A este le costaba mucho y la anciana hablaba muy rápido. Más o menos Yuan entendió que el sueño de esa mujer era el siguiente.

Por lo visto ese amuleto pertenecía  a su familia desde tantos años atrás como las propias construcciones de las pirámides. Ella era descendiente de una mujer que en aquellos tiempos por lo visto pasó alguna dificultad  por acceder a conocimientos prohibidos. Decía que en los sueños esa mujer le mostraba como  “Rej-ijet”  le ayudo y la salvó de la muerte. Que esta persona que le salvo de la muerte le dio un amuleto. Justamente el que ella había heredado, como su madre y así sucesivamente. Que este había sido un sueño repetitivo en toda su familia y que solo se detenía cuando se pronunciaba el juramento. El juramento era devolver a  “Rej-ijet”  el amuleto. Pues cuando esa primera mujer murió se sentía en deuda con la persona que al salvarle la vida le permitió vivir una vida llena de felicidad y prosperidad. El alma de su antepasada se  presentó  ante el Dios que tenía que asistirles en el viaje hacia el otro mundo. Para ello debía superar el juicio de este. Para poder pasar al otro mundo y no vagar entre el mundo de los no vivos y los no muertos tenía una obligación. Presentarse ante su primogénita en la niebla de los sueños. Contarles esta historia y no dejar de hacerlo de generación en generación hasta que encontraran a “Rej-ijet”  y le devolvieran el amuleto. Puesto que este lo necesitaría en un momento clave de su vida. El Dios le dijo que siempre el primogénito de la familia sería una mujer y que está siempre recibiría el mensaje en la niebla de los sueños.

Ella sabía que era la elegida para encontrar al descendiente de   “Rej-ijet”    porque su primogénito fue un hijo que es quien le ha puesto el colgante. Y el primogénito de su hijo también ha sido un niño que es a quien él le ha hecho   “Hekau” magia.  Ella sabía que eso significaba que había sido la elegida para entregar el amuleto al descendiente. La anciana acabo diciendo sé que eres tu porque ya te había visto en las nieblas del sueño. Fuiste tú quien entregaste el amuleto a mi ancestro. Por tanto no tienes que pagar por algo que es tuyo.

Yuan ya en la carretera de camino al Cairo de nuevo. Intentaba reordenar un poco lo que el tendero le tradujo con poca habilidad de la charla de la abuela. Le parecía gracioso que le tomaran por descendiente de  “Rej-ijet” fuera quien fuera. No le sonaba de nada ese nombre. Puestos a ser descendiente de alguien hubiera molado más ser lo de un faraón  o de alguna persona que la historia recordara. Ciertamente este se estaba convirtiendo en un viaje increíble. Recordaba a su familia y amigos. Tan solo unos días atrás estaba con ellos. Estaba seguro de la cara de alucinados que pondrían cuando les contara todo esto. El broche de oro descendiente de alguien del tiempo de los faraones. Siendo él como era tanto de la broma no sabía si le iban a creer una aventura de este tipo. Parecía más una película que la realidad. Pero si además Alya era la misma imagen del video Juego de Lara Croft. Yuan había salido con chicas muy guapas pero estar con Lara Croft. Era imposible. Se echó a reír  pensando que solo les contaría  las partes más periodísticas. Volvió a sus pensamientos sobre lo de ser descendiente del tal  “Rej-ijet” Lo que le sorprendía a Yuan era que hubiera utilizado justamente la expresión nieblas del sueño.

Es como él explicaba, solo a sus amistades más íntimas, lo que hacía cuándo se acostaba con alguna preocupación. Su sistema muy particular para tomar decisiones a temas que no le veía solución fácil. Su sistema pasaba por medio dormirse. O estar en las nieblas del sueño. Un estado de duerme vela, es decir de semiconsciencia. En ese momento, su mente totalmente libre le mostraba como si de un sueño se tratase la solución sobre el tema que le preocupaba. Parecía que tuviera su mente en esos breves momentos la capacidad de la videncia y así de esta forma se dormía plácida y profundamente. De hecho lo sorprendente era que así era como se había metido en esta aventura. Como si de un aguijonazo se tratara recordó en aquel preciso instante que fue de esta manera como tomó la decisión de perseguir la Torre de Babel.

Le pareció una simple curiosidad y casualidad que le hizo seguir sonriendo durante el camino.

Llego a casa de Akil. Alya aún no estaba allí. Así que aprovecho para dar el sobre a Akil y contarle sobre John Smith. Yuan se interesó por el contenido del sobre pero Akil le desvió el tema con varias conversaciones superfluas de cómo lo conoció en Cuba el mismo lugar donde conoció a su amor. Le distrajo con conversaciones mezclaba su amor, sus historias sobre quien había sido en otros tiempos y como su nombre era respetado por arqueólogos e historiadores. Como cayó en desgracia. En definitiva que le contaba diversas historias y anécdotas hasta que apareció Alya por la puerta. En ese momento Akil le dijo a Yuan no hace falta que le cuentes nada de esto a Alya para que preocuparla.

Alya entro feliz con su mirada seductora, con su presencia iluminaba. Entonces Yuan empezó a relatar lo que le había sucedido en el mercado. Cuando oyeron a Yuan decir que era descendiente de  “Rej-ijet” se pusieron a reír.

Rej-ijet”  no es el nombre de una persona. “Rej-ijet” significa “el conocedor del rito”  sería tal vez una traducción más actual a un mago, un brujo, hechicero. A Yuan le hizo gracia  ahora entendía porque después utilizaron la palabra magia “Hekau”  Alya empezó a contar entonces que tal se lo había pasado ella con sus amigas. Mientras Yuan le escuchaba rememoraba de nuevo lo que había sucedido en el mercado y por un momento le pareció extraño que le hubieran llamado mago, hechicero sin saber que él era un mago aficionado. De todas formas se centró en las risas de Alya y le presto toda la atención.

Se había guardado para la cena una sorpresa sobre su visita a la biblioteca y la charla con Darío.

 

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