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Yuan. Capítulo 6

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Yuan. Capítulo 6

Hola estimados lectores y seguidores. Pasado el fin de semana y lleno de energía vuelvo a escribir los capítulos. Reconozco la dificultad de poder hacerlo cada día. Todo sea por vosotros y por mi mismo. Un abrazo bien fuerte para todos.

Capítulo 6

Alejandría

 

Al día siguiente se despedían los 3 Akil se quedaba, Alya se iba a visitar unas amigas de su época de universitaria. A Yuan que no le apetecía ese tipo de visitas decidió ir a visitar la biblioteca de Alejandría. Akil le dejo el coche eran tan solo un par de horas de viaje hasta Alejandría. Habían acordado volverse a ver pasado mañana en casa de Akil. Yuan se preocupaba por dejarles sin vehículo. Akil le mostro su garaje. Tenía 6 coches más igual de extravagantes y de antiguos que el mercedes. Cada uno de ellos tenía algo especial. Yuan no pudo por menos que sorprenderse viendo otro descapotable. En este caso era un coche americano. Akil viendo como lo observaba le dijo: Te gusta mi “almendrón”. Yuan se quedó con cara de no entender lo que decía. Akil soltó una carcajada. Un almendrón es cómo se llama en cuba a los viejos coches americanos de los años cincuenta. El coche a pesar de su antigüedad relucía como nuevo. Estaba muy cuidado. Llamativo como el mercedes o más aún. A demás de ser también descapotable era de un color rosa fuerte plateado. Akil cambió por un momento su cara poniéndose algo más serio y empezó a contarle…

Compré este coche porque al ver su color me recordó a una mujer a la que ame profundamente. A ella le encantaban las flores y su favorita era la Adelfilla pelosa, conocida comúnmente como Hierba de san Antonio las recogíamos juntos en verano en las riberas de ríos y lagos. Yuan le preguntó si la flor era típica del lugar. Akil se limitó a responder. No. Es de otro tiempo y lugar. Cambio el tema de forma radical; volviendo a los coches. Así que puedes quedarte tranquilo Yuan. Como puedes ver no me faltan coches. El almendrón se lo llevará Alya y aún me quedan unos cuantos más.

Yuan se dirigía hacia Alejandría con una sonrisa. Su viaje hasta el momento era genial y emocionante. Ahora que ya parecía estar lejos del secuestro incluso este le parecía una anécdota divertida. El sol radiante, conduciendo un descapotable por Egipto, había conocido una chica excepcional que más podía pedir. Alrededor solo había desierto pero a él no le importaba. Era un viaje mucho mejor de lo que él podía esperar.

El legado cultural de Alejandría convierte esta en una ciudad digna de visitar. Habían pasado los griegos, los romanos. Tenía gran cantidad de monumentos y yacimientos arqueológicos. Sus playas están bañadas por el mediterráneo. Alejandría en la antigüedad había sido una ciudad muy famosa. Por varias razones. Fundada por Alejandro Magno. Ciudad también de Cleopatra. Dicen que justo donde estaba el famoso Faro de Alejandría se construyó la Ciudadela de Qaitibay.  Lo primero que quería hacer al llegar Yuan era registrase en el hotel ya se lo había reservado Akil. Pero pasó antes a visitar la biblioteca. Como el hotel ya estaba reservado no había prisa. Llego a la biblioteca y pregunto por Darío tal y como le había indicado Akil.

 

 

Darío era el máximo responsable de la biblioteca y muy amigo de Akil. Darío estaba ya esperando a Yuan. Akil le había llamado previamente para contarle que le dejara acceder a la sala de los inclasificables. Una sala grandiosa con todo tipo de objetos que de alguna manera no se podían clasificar por extraños o por que las traducciones de los mismos se contradecían con otras. Eran objetos únicos pero que no encajaban del todo en la historia tal y como se conoce hoy día. Se quedaban allí para ser investigados y descubrir porqué alguien escribiría alguna cosa diferente a la realidad. Al ser únicos y no haber más que respaldaran las historias que de ellos se podían derivar se daba por sentado que se habrían creado con la intención de desacreditar a algún rey antiguo o religión etc. En definitiva que acababan como objetos curiosos y olvidados como si se trataran de menudencias. Eso sí guardados por antiguos y no mostrados por contradecir en algunas ocasiones o por inexplicables en otras. La sorpresa para Yuan fue increíble, al ver esa sala tan grande y con archivo incluido donde todo estaba catalogado y etiquetado. Darío le mostró cómo funcionaba el sistema de archivo y etiquetado. Se marchó dejándolo allí solo y diciéndole: Tengo plena confianza en Akil. Si él te ha enviado para mí hablas en su nombre. Te dejo solo por el tiempo que necesites  solo te pido que no te marches sin decírmelo. Yuan quedó prendado de la cantidad de cosas curiosas. Parecía imposible que hubiera tantas y tantas cosas que se supone estaban fuera de lugar porque eran inexplicables. Como se podía esconder algo así a la humanidad. Empezaba a comprender a Akil. Era para volverse loco. No eran unos cuantos objetos eran cientos. Después de leer y mirar sobre diversas reliquias de las que allí se guardaban se centró en todo lo que pudiera encontrar sobre la Torre de Babel, las tablillas en las que se supone que Nabucodosor se basó para reconstruir la Torre y sobre la antigua biblioteca de Alejandría. De repente oyó como se abría la puerta de la sala. Era Darío bajaba con una bandeja de comida. Al entrar por la puerta le dijo no te has dado cuenta que son ya las siete de la tarde. Llevas todo el día aquí encerrado. Van a cerrar ya la biblioteca. Le he dicho que la cierren  que nosotros nos quedábamos un rato más. Que te parece si cenamos juntos y me cuentas un poco sobre ti. Me gustaría saber más sobre quien eres y cómo has llegado hasta aquí. Yuan le relato prácticamente todo el viaje a excepción de lo del rapto, no le pareció oportuno. Como conoció a Alya y después a Akil a través de ella. Como inicio este viaje. Para nada fue un monologo. Darío conecto muy bien con Yuan e iba explicándole también parte de su vida y como había llegado a ocupar el puesto actual de trabajo. A medida avanzaba la cena parecía cada vez más que fueran conocidos de toda la vida.  Se hizo tarde. Se despidieron. Yuan cogió el coche estaba delante de la puerta de la biblioteca y se fue al Hotel. Tenía una pequeña pista que pensaba comentar mañana cuando llegara con Alya y Akil. No se sentía para nada cansado. Seguía con la misma energía que por la mañana y además contento por la pista. Cuál fue su sorpresa al abrir la habitación del hotel y entrar. Allí sentado en una silla al lado de la ventana estaba el inglés. Estaba John Smith. A Yuan le cambio el rostro por completo ¿Qué haces aquí le dijo a John? John también pareció sorprendido por un momento. Con su aparente comportamiento de dominar la situación y sin levantarse de la silla empezó a hablar. Vi el coche de Akil en la puerta de la biblioteca. Me costó solo un par de llamadas saber si se hospeda aquí. Lo único que no me esperaba es que entraras tú por esa puerta y se quedó callado. Ahora era el Yuan el que empezó a hablar. Supongo que tu nombre real no es John Smith igual que evidentemente conoces a Akil. Una persona que sé que ha estado en cuba por alguna conversación que he tenido con él. Tampoco creo que seas inglés. He hablado con suficientes americanos como para notar tu acento. Ahora si te parece bien explícame porque me secuestraron estoy convencido que tú lo sabes.

Más que una conversación parecían mantener monólogos y deducciones en voz alta. Ahora era el turno de John.

Veo que eres astuto. Yuan tu caso parece el de una persona en el momento y lugar equivocado. Aunque eso está aún por decidir. De todas maneras si estas con Akil te has metido en este asunto más de lo que quisieras seguramente. Necesito hablar con él y te voy a utilizar como mensajero. Mis movimientos ahora mismo se encuentran muy limitados. Es cierto soy americano y mi nombre no es John Smith. Estoy en este país por el tema de las armas de destrucción masivas que se supone que se han destruido. Conseguí una información importante al respecto pero vi que me tenían acorralado. Mi única salida era llamar al periódico para que me enviaran un enlace extranjero. Digamos un periodista amigo. La sorpresa fuiste tú. El único periodista y extranjero que estuviera tan cerca como para llegar en 30 minutos era otro. Mi enlace y nadie se hubiera imaginado que lo era. Mi sorpresa fue oírte a ti llamando a la puerta. Al verte comprendí el destino te había jugado una mala pasada. Lo dudé cuando nos secuestraron. Como podían saber que el chaleco era falso y que no tenía balas. Yuan protesto pero eso no era cierto. Si pero me sirvió para saber que tu no eras parte del complot. De haberlo sido hubieras llevado un arma que me hubieras mostrado en ese momento, por eso te mentí respecto a las balas. Después vi que te interrogaban a ti antes que a mí y se fueron arriba. Seguramente para decidir que hacían contigo. Lo que también demuestra que querían saber quién eras antes de matarte. –Yuan dijo: ¿Matarme?- John prosiguió sin inmutarse. Si solo eras la persona equivocada en el momento equivocado. A veces eso son daños colaterales. Al decirme que nos habían puesto bridas supe que eran militares, o mercenarios. Lo que no les permite tomar decisiones por su cuenta. Por eso si hubiera estado solo me hubiera quedado algún tiempo más retenido. Sin duda, ellos habrían hablado más de la cuenta, son personas brabuconas que se creen en control de la situación. Pero tu vida tal vez corría peligro así que decidí salvarte y por eso huimos. La presión que hay ahora por encontrarme y sin la seguridad de poder contactar con mi primer enlace. Me hicieron salir del país. Eso no significa que este a salvo pero si algo más relajado. Como bien decías al principio conocí a Akil en Cuba. Lo que me hace suponer que ya te imaginas quien soy. Seguía el modo de hablar en monologo y ahora era el turno de Yuan.

Claro supongo que eres una especie de agente americano tipo Cia o un espía o de alguna agencia de estas desconocidas.  Esa pieza acabo de montar el puzle de mi cabeza cuando dijiste que conocías a Akil. Supuse que lo conocerías en Cuba y no podía ser tanta casualidad. Ahora que sé que yo no pinto nada en esto puedo quedarme más tranquilo.

John vamos a hablar claro. Todo apunta a que no tienes nada que ver directamente. Pero como podían saber que el chaleco era falso y que no tenía balas. Si lo hubieran sabido antes no hubieran esperado tu llegada. De alguna manera tuvieron que saberlo. Tal vez te enviaron por casualidad o tal vez no. El director del diario podría saber más de lo que parece. O incluso estar implicado. Recuerda que es un diario del régimen de Sadam. En cuanto a que no estas metido… Ahora lo estas. Por lo menos a la vista de cualquiera. En mi mundo no existen las casualidades y primero conmigo y ahora con Akil tu posición no tiene muy buena pinta. Los periodistas que viajan libremente por todo el mundo no son considerados neutrales del todo.

Te voy a pedir un favor. Dale esta carta a Akil y te deberá una. No necesito más y por lo que pueda ser no vuelvas más a Irak. Dichas estas palabras se levantó y se dirigió a la puerta. Por cierto Aunque estés ahora en Egipto estate siempre alerta. Nunca se sabe. Espero que nunca necesites mi ayuda. Pero si alguna vez te encuentras en apuros con la policía tú di que conoces a John Smith el jefe de Microsoft. No te preocupes aunque se rían de ti el mensaje me llegará. Yo soy una persona que paga sus deudas.

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