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Yuan. Capítulo 4

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Yuan. Capítulo 4

Gracias por vuestros ánimos. Me alegra saber que de alguna forma escribir pueda ayudaros a que el confinamiento sea más soportable. Con todo mi cariño y la dificultad de crear un capitulo cada día aquí os dejo la cuarta entrega.

 

Capítulo 4

El poder de la Fe

 

Iba a poner el pie en el “Hall” del hotel cuando dio media vuelta y se dirigió hacia el diario. Quería ver a Omar. Quería explicarle lo sucedido y tenía muchas preguntas. ¿Que sabía Omar del inglés? ¿Por qué le había llamado a él? ¿Quiénes eran los hombres que le habían secuestrado? Y la más importante ¿Cómo sabían los secuestradores que él era periodista?

Al llegar al diario y pedir por Omar le hicieron pasar a una sala de espera igual que la otra vez. Que sorpresa al entrar y ver allí a Alya. Los dos a la vez hablaron coincidiendo en la misma frase ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien? Alya que al verlo entrar se había levantado se acercó a Yuan y le abrazo como si fueran conocidos de toda la vida. En un abrazo que transmitía a la vez la alegría de verle y la preocupación que había sentido por él. Después se despegó de él y le dio un tortazo “pero que te has creído”. No sabes que esta ciudad puede ser peligrosa me hiciste pensar que te había ocurrido algo. Cómo en la nota me decías que te había enviado Omar he venido a verle. Pero no está y me preguntaron si quería esperar que no creían que tardara mucho. Tú sabes, todo lo que me ha pasado por la cabeza. Yuan iba a explicarle lo sucedido cuando una mujer entra en la sala de espera y dice les acompaño al despacho de Omar ya ha llegado. Alya respondió: yo me voy. Lo que tenía que hablar con Omar ya no tiene sentido. Alya se dirigía hacia la puerta para salir cuando Yuan la cogió por el brazo de forma firme pero sin dañarla y le dijo tu vienes conmigo. Ahora sabrás lo que ha sucedido. Entraron los dos al despacho de Omar. Lo primero que hizo este fue saludar a Alya efusivamente. Si hubiera sabido que estabas esperándome hubiera venido antes. Porque no me has llamado. Yuan los interrumpió y dijo ya veo que os conocéis pero yo tengo algo importante que contaros. Les relato lo sucedido, en la última hora. Ambos le miraban mientras se explicaba. Alya tenía los ojos como platos, a Omar no parecía sorprenderle tanto. Alya se sentía culpable mientras oía el relato por haberle abofeteado. Al terminar, Yuan empezó a hacerle preguntas a Omar. ¿Por qué me enviaste a mí?  ¿Quién era ese inglés? Omar le interrumpió. Oye chico parece que buscas un culpable y lo comprendo. Pero no soy yo. No tengo ni idea de quien era esa persona. Me pasaron una llamada me contaron que había un suicida que pedía por un periodista extranjero y tú eras el último con el que había tratado y el que estaba más cerca. No puedo decirte más. Yuan iba a preguntarle como sabían los secuestradores que él era periodista pero antes de hacerlo Alya se levantó de la mesa en la que estaban sentados y esta vez fue ella la que cogió del brazo al Yuan mientras le decía a Omar. Gracias por tu atención espero que volvamos a vernos pronto en otras circunstancias. Ahora lo mejor que podemos hacer es ir a la policía para contarles lo sucedido. Omar respondió: Si eso será lo mejor. Volver cuando queráis. Alya se llevó a Yuan de la misma manera que antes lo hiciera Yuan con ella. Solo salir del despacho él le quiso hablar. Ella se llevó el dedo índice de la mano derecha a los labios y susurro shhhhh.

Una vez fuera. Alya empezó a hablar antes de que lo hiciera Yuan.

Aquí sucede algo muy extraño. Vamos a la policía y explícamelo de nuevo sin dejarte ningún detalle mientras vamos a la comisaría y sobretodo explícame dudas o cosas que no hayas explicado a Omar. Yuan le explico todo pero no estuvo de acuerdo con ir a la policía creía que no iba a servir de nada puesto que no recordaba de que casa habían huido. Alya le recordó que según él había un piso donde estaba el inglés, un disparo y otras cosas que si servirían para la policía. Alya lo dejo en la comisaría y fue a preparar las maletas. Le dijo te recojo en el hotel. Ese inglés te dijo que lo más seguro para ti era que te marcharas de Bagdad. Tú y yo teníamos planes para ir a investigar el origen de la Torre de Babel así que nos vamos. Yuan entró a la comisaría y explico lo sucedido. La policía le dijo que no se moviera del hotel hasta que le llamaran. Yuan solo en la habitación del hotel empezó a pensar en su situación. Irak estaba gobernada por la dictadura de Saddam Husein. Su dictadura bloqueaba aún el acceso a Internet en casi todo Irak. Realmente empezaba a pensar si todo aquello era una casualidad. Después de la Guerra del Golfo de 1991, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ordenó poner fin a los programas de desarrollo iraquí de armas químicas, biológicas, nucleares y de misiles de largo alcance así como destruir el arsenal existente. Se habían verificado la destrucción de muchas armas pero existía la duda de si aún seguían con el desarrollo y con armas. De hecho conseguir entrar en el país no le había sido difícil pero tampoco fácil.

Mientras andaba arriba y debajo de la habitación sonó el teléfono. Señor hay aquí una señorita dice llamarse Alya y que ha quedado con usted. Dígale que suba por favor. Yuan le abrió la puerta a Alya y empezó a explicarle que tal vez eran paranoias suyas pero le contó lo que estaba pensando. Alya le respondió. Ciertamente el país está bajo las órdenes de Saddam Husein y por tanto también los diarios, lo que incluye a Omar. Yuan le interrumpió, por cierto de que conoces a Omar. Mi profesión me lleva a la investigación. Y en cierta ocasión hablé sobre el historiador Al-Tabari que en la Historia de los Profetas y Reyes en el Siglo IX dice que, Nemrod construye la torre en Babil y Allah la destruye. Hice una pequeña referencia sin maldad sobre como las diferentes religiones tienen cosas en común. El diluvio, la torre de Babel etc. Omar me llamo en persona y me habló del poder de la fe y que según que cuestiones era mejor no tocarlas pues podrían llegar a pensar que soy una infiel. Una infiel tal vez no estaría bien vista en los cargos que ocupa. Me dijo que por la amistad que tenía con mi padre se veía obligado a hacerme ese comentario. Cerró la conversación diciendo que un estudio no es más que eso mientras no se pueda demostrar y que no merece la pena liar a las personas con cosas no corroboradas.

Continuó explicando Omar tiene muchos contactos porque es fiel al régimen o parte de él. Por lo que es una persona a la que hay que respetar. No creo que lo que te ha sucedido tenga que ver con él. De todas formas una cosa sí que está clara,  él sabe a qué has venido. Y según su ideología por muy progresista que pueda parecer su trabajo; tú tal vez has venido a quebrantar la fe. Siguieron charlando animadamente y dando vueltas al tema esperando hasta que por fin llamó la policía. Señor tengo una llamada para usted de la policía ¿Se la paso? Si por favor.

Policía: ¿Oiga es usted Yuan?

Yuan: Si

Policía: ¿Se ha creído usted que por ser un periodista con cierto renombre puede usted venir   aquí a tomarnos el pelo?

Yuan: ¿Cómo dice? ¿No le entiendo?

Policía: Hemos ido al piso que usted nos ha indicado. Allí no hay ni ha habido nunca ningún inglés. La casa pertenece a un tal Abdul. Que marchó hace unos días a visitar a su madre. Allí no hay ningún indicio de lucha, ni de disparos, ni de nada.

Yuan: ¿Perooo? ¿No entiendo nada?

Policía: Yo sí que lo entiendo usted busca hacer un reportaje a costa de creer que somos estúpidos. Ándese con cuidado y no nos moleste más.

Alya había oído la conversación puesto que estaba junto al teléfono. Ella fue la primera en hablar. No hace falta que digas nada estoy tan perpleja como tú y yo te creo. La otra noche, no conocí a una persona como la que ha descrito la policía. De todas formas quédate tranquilo. Mañana nos vamos de viaje a buscar la Torre de Babel. La sonrisa de Alya, la naturalidad con la que lo dijo, hizo que Yuan se sintiera tranquilo por pensar que todo esto quedaría a partir de mañana en el recuerdo. Iban a irse y a salir de toda esta trama incomprensible. Yuan dijo: hablando de la otra noche. Tú me invitaste a cenar permíteme que hoy lo haga yo. Pediré que nos preparen una mesa al lado de este ventanal que nos dejará ver las estrellas  reflejadas sobre el rio. Tal vez no esté a la altura de tu cena pero… Alya interrumpió estará mejor aún.

Llego la hora de la cena y el hotel le monto una mesa al lado del ventanal. Pegada a la mesa una cubitera llena de hielo con champaña. Una bebida muy difícil de encontrar en Bagdad por la prohibición del alcohol. Yuan preguntó siendo tan difícil ¿cómo es que tenían?. El camarero le respondió que había parejas que venían a pasar la luna de miel en el país de las mil y una noches. Les dejo una mesa con espléndidas viandas, las copas llenas y se marchó. Pasaron la cena riendo y bromeando sobre las mil y una noches. Sobre la luna de miel. Parecía que nada hubiera ocurrido esa mañana. El champan había hecho crecer las risas. Ambos de tanto en tanto se quedaban mirándose a los ojos fijamente en silencio. Tan solo por unos segundos y acto seguido levantaban la copa para brindar por algo. Él se levantó para acercarse a la ventana y decirle ven a ver esto. Ella al levantarse de alguna manera tropezó y él la agarro entre sus brazos. Si alguien hubiera podido hacer una foto en ese momento su postura era la misma que el final de un baile. Ella inclinada 45 grados sostenida por sus brazos. Mientras ella se agarra a su cuello con ambas manos. Sus ojos se miraban como si se buscaran el uno dentro del otro. Sus labios empezaron a acercarse lentamente hasta que se fundieron en un beso. Cualquiera que hubiera podido ver esa imagen creería que una cosa así solo pasa en las películas por la perfección del momento. Yuan la elevo lentamente para que pudiera recobrar el equilibrio sin dejar de besarla. Ella no aparto en ningún momento las manos de su cuello. Él dejo una de sus manos en la cintura de ella mientras deslizo lentamente por su espalda la otra hasta tocarle la nuca y acabar enredando sus dedos en el pelo de ella. Alya en ese momento se estremeció. Seguían besándose y Yuan la aparto del cristal dejándola al lado de la pared siguió jugueteando con los dedos enredados en los pelos de su nuca y esta vez había dejado de rodear su cintura con la otra mano para bajarla hasta su pierna y subirla lentamente pasando por la cadera hasta llegar a su cintura. Su otra mano dejo de juguetear con los pelos para repetir la misma acción ahora sus manos estaban en su cintura y los pulgares parecían querer llegar a tocar algo más arriba pero no llegaban aún. Eso hizo suspirar a Alya. En ese momento Yuan la levanto y la sentó en la cama. Parecía el beso más apasionado del mundo. Por lo visto si era Bagdad el lugar de los cuentos, de las princesas, de las mil y una noches.

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