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El Churrero

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El Churrero

Quiero decir por adelantado que si bien voy a relatar esta leyenda como yo la recuerdo no es mía. Me la contaron o la leí hace ya muchos años. Tantos que seguro que mi memoria no se ajustará más que a mi recuerdo y a mi interpretación pero creo que es muy interesante. Por cierto me dijeron que sucedió en realidad en la ciudad de Lleida. Por eso digo que es una leyenda porque no sé qué hay de cierto en ella.

 

EL CHURRERO

Cuenta la leyenda que en Lleida había una churrería. Un puesto de los que habitualmente son ambulantes que en este caso dejo su “Roulot Churrería” fija en una calle de la ciudad. Era un lugar de paso y Lleida una ciudad donde a las personas les gusta pasear. Empezó a tener muchos clientes que pasaban por allí para comprar churros. Entonces pensó que como había temporadas de largo frio si además vendiera una taza de chocolate la gente le haría más gasto. Entonces puso un pequeño cartel Churros con Chocolate. Sucedió que más gente paraba a comprarle y que algunos iban a propósito paseando hasta su churrería. Entonces pensó que la gente se le hacía un poco incómodo llevar los churros y el chocolate. Y pensó que en pedir al ayuntamiento ampliar su negocio poniendo unas sillas y unas mesas. Al igual que cuando puso el cartel, poner las mesas y las sillas fue otro reclamo estupendo. Era ya un hombre mayor que disfrutaba de su trabajo y no leía mucho, no tenía tiempo para ver la tele y no le gustaba escuchar la radio. Su hijo vivía en Barcelona y él le enviaba dinero para que pudiera formarse y vivir allí mientras estudiaba. Animado por el éxito pensó en que podría poner un cartel más grande y hacer algo de publicidad y tal vez poner más mesas y sillas. El negocio prosperaba y él se sentía contento y orgulloso de poder enviar todo el dinero que su hijo necesitara. Se planteaba si tal vez coger un local. Llamo a su hijo para comentarle la idea. Su hijo le respondió. ¡Pero qué dices papa¡ ¿no oyes las noticias? En todas partes dicen que hay crisis. Ni se te ocurra coger un local y deja de hacer publicidad. Así que el hombre pensó mi hijo está en una gran ciudad  y él tiene estudios será mejor hacerle caso. Entonces olvido la idea de comprar un local. Dejo de hacer publicidad. Poco a poco venía menos gente y pensó en quitar mesas y sillas. Cada vez venía menos gente y quito el cartel. Hasta que al final dejo de pagar el permiso para estar en la calle y se fue pensando cuánta razón tenía mi hijo. Estamos en crisis y yo no me había enterado.

Sin respuestas a “El Churrero”

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  1. Tu empresa Publicidad Marketing - Juan Juncosa - […] También os dejo el enlace de una historia muy interesante que habla sobre un empresario, su hijo y la…

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